Siempre he dicho que aun siendo madrileña debo de tener sangre cántabra porque se me quedan ardiendo los sentimientos cada vez que voy a Cantabria y sé que Doña Responsabilidad sólo me ha firmado autorización para unos días concretos...
Entre esos días y sin incluir prólogo, puedes encontrarte con el maravilloso relato de momentos inesperados capaces de fortalecer tus propios principios y valores.
En las vacaciones de verano de este año tuve la suerte de poder vivir un par de momentos que podríamos definir como "momentos imperdibles" porque se quedan enganchados a los recuerdos para toda la vida.
Sólo hicieron falta tres factores para que fuera posible: tenerle enfrente a él, ver como se iba desplegando una bonita conversación sin freno y saber navegar por el mar de olas que iban formando las emociones...
Pero empezaré por el principio...
Decidí coger una casita en la montaña cántabra aislada de todo aquello que me hace intoxicarme involuntariamente del consumismo de la ciudad y fue sin duda el mejor medicamento que pude administrarme para curarme.
Salió a recibirme ese chico que unos días después me haría darme cuenta de que aún hay gente que lucha por una forma de vivir que, en los tiempos que corren es difícil de llevar. Por desgracia, la sociedad te va tirando sin compasión ladrillos verbales y el remordimiento de saber si has elegido la opción correcta y la confianza en uno mismo te la resquebrajan lentamente...
Él ha sido capaz, poquito a poco, de ir amontonando esos ladrillos abstractos y construirse una preciosa casa en forma de ejemplo de estilo de vida.
Entre esos días y sin incluir prólogo, puedes encontrarte con el maravilloso relato de momentos inesperados capaces de fortalecer tus propios principios y valores.
En las vacaciones de verano de este año tuve la suerte de poder vivir un par de momentos que podríamos definir como "momentos imperdibles" porque se quedan enganchados a los recuerdos para toda la vida.
Sólo hicieron falta tres factores para que fuera posible: tenerle enfrente a él, ver como se iba desplegando una bonita conversación sin freno y saber navegar por el mar de olas que iban formando las emociones...
Pero empezaré por el principio...
Decidí coger una casita en la montaña cántabra aislada de todo aquello que me hace intoxicarme involuntariamente del consumismo de la ciudad y fue sin duda el mejor medicamento que pude administrarme para curarme.
Salió a recibirme ese chico que unos días después me haría darme cuenta de que aún hay gente que lucha por una forma de vivir que, en los tiempos que corren es difícil de llevar. Por desgracia, la sociedad te va tirando sin compasión ladrillos verbales y el remordimiento de saber si has elegido la opción correcta y la confianza en uno mismo te la resquebrajan lentamente...
Él ha sido capaz, poquito a poco, de ir amontonando esos ladrillos abstractos y construirse una preciosa casa en forma de ejemplo de estilo de vida.
Al bajar del coche y verle ya supe que era diferente a los demás. No se trata de superficialidad porque no me fijé en sus ojos sino en su forma de mirar, no en sus manos sino en los gestos que hacían, no en su cara sino en su sonrisa, no en su boca sino en lo que decía...
Su trabajo y mis ganas de recorrer todos aquellos parajes hicieron que no volviéramos a cruzarnos hasta el día siguiente. Cuando el sol rompió el encanto de la noche decidí tomarme un café en esa mágica terraza desde donde los sueños tienen que ir con cuerda, porque con esas vistas como no vayan agarrados, salen despedidos buscando libertad.
Así que mientras me encontraba en ese idílico momento apareció él, con un sinfín de cosas pendientes por hacer pero con el tiempo suficiente para dedicar un buenos días envuelto en una media sonrisa.
Cada rincón de esa preciosa casita tenía detalles que la hacían especial. Estaba convencida de que si existiera Gepetto tendría mucho que aprender de él ya que no fabricaba muñecos de madera pero si daba forma a cualquier objeto que a priori pudiera parecer ya inservible. Hacía que las materias primas quedaran convertidas en obras de arte. Como era él..."Arte Moderno"... Para muchos incomprensible pero para otros original y lleno de creatividad.
Por la tarde a la vuelta de su trabajo tuvimos la ocasión de charlar un ratito. Cuando me dijo que no tenía televisión en su casa me sorprendió gratamente porque quien me conoce sabe que nunca la veo y por ello hay quien me tacha de rara. El no tener tele quizá era uno de los motivos por los que invertía su tiempo en aprender a realizar tantas cosas como sabía hacer.
Según fue cayendo la noche se iba iluminando el precioso escenario del jardín invitándome a ponerle banda sonora al momento con la guitarra y bonitas canciones. Y haciendo sonar "Monstruos" de Leiva se me volcó sobre la mesa sin querer una idea magnífica ....¡¡tenía que escribir algo sobre este chico de personalidad tan imponente!! y aquí me encuentro modelando esa idea con la imagen de su sonrisa en mi cabeza...
Llegó el día de marcharme de allí con más pena que ganas y al despedirme de él nos sumergimos en una consistente y nutritiva conversación sobre los diferentes estilos de vida. Con tanto consumismo como hay en los tiempos que vivimos no es fácil coincidir con alguien que piense que es mejor el silencio que el murmullo de barra de discoteca, un desayuno en un jardín de flores que una madrugada llegando a casa con resaca, un pijama y zapatillas de estar por casa que disfrazarse con la ropa de moda....
¡Joder, es un tío muy auténtico! Y perdón por la expresión pero salió disparada del pensamiento de forma involuntaria...
Un emotivo abrazo sirvió de anestesia para que el viaje de vuelta a la ciudad no doliera tanto. Aun así dolió porque cada kilómetro que recorría era una pedrada para mis recuerdos.
Pero teniendo en cuenta de que los soñadores somos grandes pilotos en hacer volar nuestros pensamientos, dejaré caer los míos de vez en cuando por esa mágica casita para poder darle los buenos días a ese chico tan especial, prepararle un café e invitarle a charlar aunque sean cinco minutos, rompiendo la rutina del resto del día.
Tirando de una de las pocas cosas servibles de la comunicación tecnológica como es mantener un semi-diálogo, volví a encontrarme de nuevo con él de frente y pude darme cuenta de que su manera de escribir y redactar le describían como una persona muy educada y culta. ¡¡Y tiene la desfachatez de decir que inteligencia no le sobra!!... Le desborda y no se da ni cuenta...
Nacer en la capital y empujar de un plumazo la idea de tener que vivir allí para siempre es de valientes. Y él lo hizo, yo sólo lo intenté pero me equivoqué de destino... Por eso le tomo de ejemplo, porque en él veo lo que yo ansío tanto tener algún día...poder vivir a mi manera y en el lugar que yo elija dejando resbalar por el tobogán de mi moralidad lo que critiquen los demás.
Ojalá que esos semi-diálogos con él no bajen la guardia y este invierno quiten el frío de algunas noches que están por venir. Porque sus conversaciones abrigan...
Las palabras son los mejores tatuajes de los recuerdos y partiendo de que escribiendo soy capaz de contar cosas que no me atrevo a contarme ni a mi misma, ahora con este escrito tatuado, ya no hay forma de olvidar (le)...
ELOÍSA TROMPETA
Su trabajo y mis ganas de recorrer todos aquellos parajes hicieron que no volviéramos a cruzarnos hasta el día siguiente. Cuando el sol rompió el encanto de la noche decidí tomarme un café en esa mágica terraza desde donde los sueños tienen que ir con cuerda, porque con esas vistas como no vayan agarrados, salen despedidos buscando libertad.
Así que mientras me encontraba en ese idílico momento apareció él, con un sinfín de cosas pendientes por hacer pero con el tiempo suficiente para dedicar un buenos días envuelto en una media sonrisa.
Cada rincón de esa preciosa casita tenía detalles que la hacían especial. Estaba convencida de que si existiera Gepetto tendría mucho que aprender de él ya que no fabricaba muñecos de madera pero si daba forma a cualquier objeto que a priori pudiera parecer ya inservible. Hacía que las materias primas quedaran convertidas en obras de arte. Como era él..."Arte Moderno"... Para muchos incomprensible pero para otros original y lleno de creatividad.
Por la tarde a la vuelta de su trabajo tuvimos la ocasión de charlar un ratito. Cuando me dijo que no tenía televisión en su casa me sorprendió gratamente porque quien me conoce sabe que nunca la veo y por ello hay quien me tacha de rara. El no tener tele quizá era uno de los motivos por los que invertía su tiempo en aprender a realizar tantas cosas como sabía hacer.
Según fue cayendo la noche se iba iluminando el precioso escenario del jardín invitándome a ponerle banda sonora al momento con la guitarra y bonitas canciones. Y haciendo sonar "Monstruos" de Leiva se me volcó sobre la mesa sin querer una idea magnífica ....¡¡tenía que escribir algo sobre este chico de personalidad tan imponente!! y aquí me encuentro modelando esa idea con la imagen de su sonrisa en mi cabeza...
Llegó el día de marcharme de allí con más pena que ganas y al despedirme de él nos sumergimos en una consistente y nutritiva conversación sobre los diferentes estilos de vida. Con tanto consumismo como hay en los tiempos que vivimos no es fácil coincidir con alguien que piense que es mejor el silencio que el murmullo de barra de discoteca, un desayuno en un jardín de flores que una madrugada llegando a casa con resaca, un pijama y zapatillas de estar por casa que disfrazarse con la ropa de moda....
¡Joder, es un tío muy auténtico! Y perdón por la expresión pero salió disparada del pensamiento de forma involuntaria...
Un emotivo abrazo sirvió de anestesia para que el viaje de vuelta a la ciudad no doliera tanto. Aun así dolió porque cada kilómetro que recorría era una pedrada para mis recuerdos.
Pero teniendo en cuenta de que los soñadores somos grandes pilotos en hacer volar nuestros pensamientos, dejaré caer los míos de vez en cuando por esa mágica casita para poder darle los buenos días a ese chico tan especial, prepararle un café e invitarle a charlar aunque sean cinco minutos, rompiendo la rutina del resto del día.
Tirando de una de las pocas cosas servibles de la comunicación tecnológica como es mantener un semi-diálogo, volví a encontrarme de nuevo con él de frente y pude darme cuenta de que su manera de escribir y redactar le describían como una persona muy educada y culta. ¡¡Y tiene la desfachatez de decir que inteligencia no le sobra!!... Le desborda y no se da ni cuenta...
Nacer en la capital y empujar de un plumazo la idea de tener que vivir allí para siempre es de valientes. Y él lo hizo, yo sólo lo intenté pero me equivoqué de destino... Por eso le tomo de ejemplo, porque en él veo lo que yo ansío tanto tener algún día...poder vivir a mi manera y en el lugar que yo elija dejando resbalar por el tobogán de mi moralidad lo que critiquen los demás.
Ojalá que esos semi-diálogos con él no bajen la guardia y este invierno quiten el frío de algunas noches que están por venir. Porque sus conversaciones abrigan...
Las palabras son los mejores tatuajes de los recuerdos y partiendo de que escribiendo soy capaz de contar cosas que no me atrevo a contarme ni a mi misma, ahora con este escrito tatuado, ya no hay forma de olvidar (le)...
ELOÍSA TROMPETA